martes, 25 de septiembre de 2007

La tarde especial de Casado: lo dejaron jugar e hizo la diferencia



Fue el centro de todas las miradas desde que llegó a Ensenada. Era sin dudas una tarde muy especial para él. Pablo Casado iba jugar con la 10 pero del rival, Deportivo Morón. Era la primera vez que iba a enfrentar a su equipo de toda la vida. No paró de saludar gente y luego le costó entrar en el partido. La hinchada lo aplaudió cuando terminó el primer tiempo. Pero cuando se soltó fue determinante en el complemento. Intervino en las dos jugadas previas que derivaron en los goles de Morón. Quillutay vio la amarilla por cometerle una infracción a los 12´ del ST y el propio Casado fue amonestado por una falta con Muñoz a los 25´ del ST. Casado no gritó los goles de su equipo y después del partido se fundió en abrazos con varios de sus compañeros. Los dirigentes del Rojo se equivocaron en no poner una cláusula en el préstamo y le permitieron jugar contra su querido Rojo. Involuntariamente, le terminó amargando la tarde. Se podría haber evitado