domingo, 19 de marzo de 2017

EL VIAJE NO TUVO INCONVENIENTES

ROSARIO (Especial).- El traslado de la delegación del Rojo a la provincia de Santa Fe se desarrolló sin mayores inconvenientes. El viaje más largo que realiza en cada campeonato (800 kilómetros entre ida y vuelta) arrancó cerca de las 8 desde el “12 de Octubre”, donde se subieron los elementos de utilería y los jugadores ensenadenses. Ya en la rotonda de la autopista ascendió otra tanda de equipistas y, luego camino a Capital, lo hicieron aquellos que viven más lejos. El ómnibus de la Municipalidad de Ensenada se desplazó por Panamericana y luego por Ruta 9, mientras algunos jugadores jugaban a las cartas, otros optaban por sus dispositivos móviles y otros participaban de animadas charlas futboleras.
Pasadas las 12, la unidad llegó hasta la localidad de Fighiera, un parador sobre la ruta 9, donde los esperaba el almuerzo. Los clásicos tallarines fue el menú elegido. La parada no
solo sirvió para almorzar sino para estirar un poco las piernas, para después de las 13.30 emprender el corto viaje de media hora hasta la cancha de Central Córdoba.
Al arribar a Rosario, en una linda tarde sol, el plantel dejó sus pertenencias en el pequeño vestuario visitante y salió a recorrer el campo de juego. Luego volvió para cambiarse, escuchar las últimas indicaciones del DT y salir hacer la entrada en calor.

El regreso se produjo inmediatamente finalizado el encuentro, estimándose la medianoche como hora de arribo a la ciudad.